De la angustia a la alabanza

En una campaña de donación de ropa para niños, los chicos buscaban entusiasmados y agradecidos los abrigos de su talla y sus colores favoritos. Uno de los organizadores dijo que eso también los ayudaba en su autoestima, alentándolos a asistir a la escuela en el invierno y ser aceptados por sus pares.

Tomarse de Dios

En el campeonato escolar de lucha libre, niños de tan solo ocho años se enfrentaban utilizando hábiles técnicas para derribar a sus oponentes y ganar. La lucha, un deporte antiguo, exige una combinación de derribos, escapes, inmovilizaciones y otras maniobras. Una pequeña niña de tercer grado —favorita del público— era más rápida que el resto, y usaba movimientos veloces que engañaban a sus rivales hasta derrotarlos.

Buscando al niño Cristo

Cuando el profesor Peter Turchi ve un mapa, busca la aventura que contiene. «Pedir un mapa —afirma— es decir: “Cuéntame una historia”». Me aferré a esa idea cuando me preparaba para enseñar una clase de escuela dominical en Navidad sobre la fe de los sabios. Descubrí que los magos viajaron unos 1.450 kilómetros para encontrar al niño Cristo. No hallaron a un recién nacido en un pesebre, sino a un niño que vivía con sus padres en una casa. ¿Cómo reaccionaron después de un viaje tan largo? «Postrándose, lo adoraron» (Mateo 2:11).

¿Quién es mi prójimo?

En su cama de hospital, Marie Coble se alegró al ver al repartidor que probablemente le había salvado la vida. Se había caído en la entrada de su casa y golpeado la cabeza, lo que le causó una hemorragia cerebral. Al verla, Raheem Cooper la ayudó, mientras llamaba a los paramédicos. Ahora, la visita en el hospital y suele llevarle dulces.

Pedir ayuda a Dios

Cuando era más joven, pensaba que era inapropiado pedirle a Dios que me ayudara a cumplir con plazos de escritura. Otras personas tienen necesidades mayores, me decía. Problemas familiares; crisis de salud; decepciones laborales; necesidades financieras. He enfrentado todo eso también, pero cumplir con un plazo de escritura parecía demasiado pequeño para llevarlo ante Dios. Sin embargo, cambié de opinión tras encontrar múltiples ejemplos en la Biblia sobre la ayuda de Dios a personas, sin importar el desafío que enfrentaran.

Pedir ayuda a Dios

Cuando era más joven, pensaba que era inapropiado pedirle a Dios que me ayudara a cumplir con plazos de escritura. Otras personas tienen necesidades mayores, me decía. Problemas familiares; crisis de salud; decepciones laborales; necesidades financieras. He enfrentado todo eso también, pero cumplir con un plazo de escritura parecía demasiado pequeño para llevarlo ante Dios. Sin embargo, cambié de opinión tras encontrar múltiples ejemplos en la Biblia sobre la ayuda de Dios a personas, sin importar el desafío que enfrentaran.

Cuando Dios perdona

Después de que un niño de cuatro años rompió accidentalmente un raro jarrón de la Edad del Bronce de 3.500 años de antigüedad, exhibido en un museo de Israel, recibió una respuesta amable y sorprendente. Lo perdonaron y lo invitaron a regresar. Roee Shafir, en nombre del Museo Hecht, dijo que así crecía el interés global en el proceso de restauración, y que podría despertar el interés del niño en la historia y la arqueología. Un resultado positivo y sanador.

Hacer discípulos para Cristo

Al principio de la temporada de baloncesto, el entrenador de la escuela de nuestro barrio intentaba convencer a sus jugadores de arriesgarse a tirar a la canasta. «¡Tiren!», suplicaba desde el costado. Sus jugadores se pasaban la pelota o driblaban. A mitad de la temporada, la mayoría dejó sus dudas e intentó lanzar el balón para encestar. Pero «lanzarse» marcó la diferencia. Al intentarlo —aunque a menudo no dieran en el blanco—, aprendieron a ganar.

Andar en la luz de Cristo

La habitación del hotel de Tomás era superoscura durante la noche. ¿Y si se levantaba de noche y se caía porque no podía ver? Pero cuando se levantó, lo sorprendió ver una luz brillante que salía de debajo de la cama e iluminaba su camino. Un sensor de movimiento la había activado. Pero la luz solo funcionaba si se levantaba y empezaba a andar.

Crecer en Dios

En sus comienzos como escritora cristiana, Gayle solía recibir regalos encantadores de su editor: flores, chocolates, tés de hierbas. Pero con el tiempo, el editor empezó a enviarle regalos de valor perdurable: una Biblia anual, devocionarios y diarios de oración. Al ir usándolos, Gayle maduró espiritualmente; menos distraída con regalos frívolos y más dedicada a usar su vida para guiar a otros a Cristo.